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2 marzo, 2020 Western0

Tipi indio, uno de los mejores hogares para acampada mejor concebidos

Tipi indio

¿Qué es un tipi indio?

Si alguna vez ha visto Peter Pan, o cualquier película de wéstern, sabrá cómo son las “casas” de aquellos indios de las tribus norte americanas que habitaban allá por el siglo XVI.

Estos altos y luminosos conos blancos denominados tipi, que significa «hogar» o «lugar para vivir» en la lengua de los indios Dakota; estaban fabricados con pieles curtidas de animales, generalmente del búfalo, bisonte, alce o antílope; y con palos de madera generalmente de pino, ya que eran los que más abundaban en las colinas y en los valles de las Montañas Rocosas.

Los tipis debían de levantarse orientado siempre al Este, ya que es el punto del horizonte por donde despunta el alba. Gracias a su ventilación, presentaban un ambiente fresco en verano y un entorno cálido y acogedor en invierno. Eran resistentes a la lluvia y al viento, y su morfología invitaba a conectar con la naturaleza y el espíritu. El suelo de la tienda representaba a la madre Tierra; la cubierta al cielo Padre; y cada poste del tipi representa el camino entre el hombre y el Gran Espíritu. En el exterior, los indios solían reunirse junto al fuego y llevaban a cabo las costumbres culturales y espirituales propias de su tribu o clan.

Historia del tipi indio

Las morfologías de los tipis no siempre han sido tal y como hoy las conocemos. Debido al propio modo de vida nómada de la mayoría de los clanes y tribus, éstos se vieron obligados a reinventarse e ir evolucionando su refugio según las necesidades del momento, hasta adoptar la apariencia que hoy conocemos todos.

Aunque es difícil precisar cuándo nació esta cultura, según restos arqueológicos y diarios de a bordo, podemos decir que el primer tipi se parecía más a «dos palos sujetando unas pieles» para proteger a su huésped del sol, la lluvia o el viento. Nada que ver con lo que hemos visto en las películas o estudiado en el colegio, ¿no?

Tal vez, fueron los integrantes de la expedición de Francisco Vázquez de Coronado (1540 – 1542) los primeros europeos que vieron los tipis en los campamentos nativos de las tribus del sudoeste. Del resultado de dicha expedición podemos concluir, por la descripción de los tipis de por aquel entonces, que éstos eran mucho más pequeños que de costumbre.

Más adelante, gracias a la llegada del caballo appaloosa a las tribus; se empieza a practicar la caza del bisonte a caballo, reduciendo así los riesgos de accidentes y procurando la abundancia de pieles y alimento. Al crecer las reservas y facilitar el intercambio entre clanes, el tamaño del tipi se ve obligado a aumentar, y pasa de los cuatro o cinco metros de diámetro a ocho o nueve, para poder así almacenar con más facilidad los enseres, pieles, comida…

Estructura del tipi indio

El tipi indio es una tienda con forma cónica hecha con las pieles de los animales que cazaban. Una de las principales ventajas de esta forma asimétrica es la de facilitar la protección de los fuertes vientos dominantes propios del Oeste.

Por otro lado, cabe destacar su forro interior. Esta capa servía para facilitar el efecto chimenea. Entre la pared exterior y la pared interior se produce una corriente. Esta hacía circular perfectamente el aire evitando así que se acumulase humo o, por el contrario, el efecto condensación.

Las mujeres eran quienes armaban y trasladaban las viviendas. Elegían la localización y organizaban la disposición del poblado. Al ser viviendas “portátiles”, generalmente podían armarse y desarmarse en una o dos horas, con lo que facilitaban sus desplazamientos nómadas.

Estructura del tipi indio

  1. Ventilación de humo
  2. Tapa de ventilación
  3. Pasadores de abrochadura
  4. Puerta enrollable
  5. Entrada
  6. Clavijas de forro
  7. Madera
  8. Hoyo para fuego
  9. Silla
  10. Cama
  11. Clavijas de toldo
  12. Mástiles para solapa de humo
  13. Forro
  14. Ozan
  15. Lona
  16. Trenza

Tipos de tipi indio

A pesar del intercambio de conocimientos, cada tribu y cada clan tenían unas peculiaridades a la hora de crear y/o decorar cada tipi indio. En ellas, en la decoración de sus tiendas se podría ver sus propios mitos y referencias culturales. Destacan tres como prototipos básicos:

Tipi Dakota: Lo más destacado de este tipi es su estructura vertical para favorecer que la lluvia resbale con rapidez. La cúpula aparece reforzada en el cruce de los travesaños. La base oval suele estructurarse en torno a entre doce y quince largos palos. Es considerado por muchos el tipi más fácil de reparar, práctico y multi-funcional.

Tipos de tipi indio

Tipi Crow: Este tipi es probablemente el más bonito desde un punto de vista estético. El tamaño de las alas extensibles para ayudar a la salida del humo armoniza a la perfección con la forma casi cónica del propio tipi. La abertura de entrada es la tradicional en forma de “A” mayúscula.

Tipi Crow

 

Tipi Blackfoot: Su diseño es el más eficaz en áreas secas y ventosas, ya que su morfología es menos vertical que las demás. La abertura superior es más abierta en la zona donde los palos superiores se cruzan, lo que permite que el agua de lluvia caiga sobre el escape de humos. Los inconvenientes más destacados de estos tipis es que son más lentos de montar y desmontar, y que su reparación es más difícil.

Tipi Blackfoot

Dormir en un tipi indio

Si usted nunca ha vivido la experiencia de pasar la noche con sus amigos en plena naturaleza comiendo, cantando o contando historias junto a la hoguera, y durmiendo resguardado del frío y de la noche, ahora es el momento. Tenemos mucho que agradecer a los indios. Cuando pruebe el tipi indio, sucumbirá a su magia y encanto, y no olvidará nunca los momentos acogedores y armoniosos que vivió en él. Toda una experiencia que deberá probar al menos una vez en la vida.

Como bien hemos visto, se trata del alojamiento perfecto para la vida en la naturaleza, pero sobre todo, es la excusa perfecta para hacer una escapada original, y empaparse de la cultura de las tribus norteamericanas indias. ¡Sienta la naturaleza y el encanto que pueden ofrecer estos particulares y bellos hogares!


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3 abril, 2018 Western
Películas del Oeste rodadas en Oasys MiniHollywood
Cuatro Bastardos

El parque temático Oasys MiniHollywood ha sido el escenario de rodaje de muchas de las películas del Oeste más icónicas de la historia del cine. Hoy le traemos un repaso por algunos de los largometrajes más famosos filmados en estas instalaciones en pleno desierto de Tabernas, los actores que pisaron los decorados del poblado y otras muchas anécdotas.

Por un puñado de dólares (1964)

El desierto de Tabernas era un lugar deshabitado que había pasado bastante inadvertido, hasta que el célebre director de cine italiano Sergio Leone descubrió este rincón de Almería en los años 60, y decidió que era el lugar perfecto para rodar su próxima película del Oeste, Por un puñado de dólares (1964), que inauguraría su célebre Trilogía del Dólar.

Almería ofrecía paisajes ideales para recrear el Salvaje Oeste y localizaciones mucho más baratas que Hollywood. El propio director mandó construir un poblado del Viejo Oeste en esta zona, que hasta la fecha se llamaba el Poblado del Fraile, por su dueño, Alfredo Fraile.

Clint Eastwood

Fue esta película la que llevó al actor Clint Eastwood a convertirse en una estrella del cine, al interpretar al Hombre sin nombre, un pistolero que presta su servicio a dos bandos enfrentados que se disputan el poder en San Miguel. Su papel de antihéroe contrastaba con los wésterns de Hollywood que se habían hecho hasta entonces, y que representaban el estereotipo de héroe del Oeste.

La muerte tenía un precio (1965)

La muerte tenía un precio fue la segunda entrega de la Trilogía del Dólar que se grabó en estos decorados un año más tarde. En esta ocasión, volvieron a pisar Almería los actores Clint Eastwood y Gian Maria Volonté, y se unió a la representación del filme el actor Lee Van Cleef. En esta película dos hombres se alían para dar caza al “Indio”, un pistolero por el que se ofrece una gran recompensa por su captura.

Por estas fechas el spaghetti western se había convertido en todo un subgénero del cine de calidad con actores famosos. Su diferencia principal con los westerns de Hollywood es que eran dirigidos por directores italianos y contaban con un menor presupuesto. Además, estaban más orientados a la acción que al diálogo, y retrataban el Viejo Oeste como un lugar salvaje y hostil, donde la violencia siempre estaba presente.

Estas fueron las razones por las que, en un principio, Hollywood llamó a estas películas spaghetti westerns, de una manera despectiva, aunque su éxito posterior les obligara a retractarse.

Sergio Leone y Clint Eastwood
Cuatro Bastardos

El bueno, el feo y el malo (1966)

Para muchos, el mejor filme de Sergio Leone. La última película de la Trilogía del Dólar transcurre durante la Guerra de Secesión americana y en ella tres cazarrecompensas enfrentados –Clint Eastwood (El Bueno), Eli Wallach (El Feo), Lee Van Cleef (El Malo)- intentan encontrar un tesoro, pero no pueden hacerlo sin la ayuda del resto.

El éxito de estas memorables películas llevó a Almería a convertirse en el mejor escenario de rodaje de los spaghetti westerns. A partir de entonces se grabaron numerosos largometrajes, animando la vida de los almerienses, ya que muchos de ellos participaban como actores extras.

Rodajes en Oasys MiniHollywood

Los cuatro truhanes (1968)

Otra de las películas del Oeste más famosas grabada en Oasys MiniHollywood fue Los cuatro truhanes, protagonizada por los míticos actores Bud Spencer, Terence Hill y Eli Wallach. Es la segunda parte de la trilogía comenzada con Tú perdonas, yo no, de Giuseppe Colizzi. La historia transcurre en El Paso, donde llegan Cat y Hutch para entregar un botín de un robo y cobrar la recompensa. Sin embargo, Cacopoulos, un hombre condenado a muerte, se salva de la horca, a cambio de que acabe con los recién llegados.

Les llaman y les llamaban sinvergüenzas (1972)

Este clásico del spaghetti western cuenta las desventuras de dos sinvergüenzas que se unen para atracar bancos. La historia tiene un toque cómico, como es típico en todos los filmes del género a partir del estreno de Le llamaban Trinidad, en 1970.  La película contó con la participación de Giuliano Gemma y Marisa Mell, dos intérpretes habituales en estos westerns europeos.

En el Oeste se puede hacer, amigo (1972)

Películas del Oeste en Almería

Otra de las muchas películas del Oeste rodadas en Almería, de coproducción italo-española, fue En el Oeste se puede hacer, amigo. De nuevo, un filme sobre persecuciones y venganzas, protagonizado por Bud Spencer. El personaje Coburn mantiene una relación en secreto con Mary, que es la hermana de un pistolero llamado Sonny. Cuando este se entera, quiere obligar a Coburn a casarse con su hermana, para que así pueda vivir honradamente. Sin embargo, este huye y Sonny le persigue.

Una razón para vivir y una para morir (1973)

Esta película del Oeste americano dirigida por el director Tonino Valerii está ambientada durante la Guerra de la Independencia. El ejército de la Unión pierde el fuerte Holman y los soldados acusan al coronel Pembroke -papel que interpreta James Coburn– de traición. Para reparar su honor, el coronel planea una misión suicida en la que convence a unos presos condenados a muerte para asaltar el fuerte en poder de la Confederación, con el pretexto de la existencia de un tesoro escondido.

Un hombre llamado Noon (1973)

Un hombre llamado Noon es otro wéstern europeo, esta vez dirigido por el director británico Peter Collinson. Trata sobre un pistolero que, a causa de un balazo en la cabeza, ha olvidado todos sus recuerdos, a excepción del uso del revólver. Intentará descubrir quién quiso matarle y planeará la venganza. La historia está inspirada en la novela del escritor americano Louis L’Amour.

Spaghetti Western en Oasys

A partir de mediados de los setenta, los spaghetti westerns empezaron a decaer, y el género tocó fin a finales de la misma década. A pesar de todo, se siguen haciendo películas ambientadas en el Lejano Oeste, y Oasys MiniHollywood sigue siendo escenario de rodaje de largometrajes, así como de una gran cantidad de anuncios y videoclips.

Estas son algunas de las películas del Oeste en Almería más destacadas grabadas en lo que es hoy el parque temático Oasys MiniHollywood. Si está interesado en conocer más sobre los spaghetti westerns en Almería, y sentirse como un verdadero cowboy americano, ¡venga a visitarnos al desierto de Tabernas!


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16 marzo, 2018 Western
Mujeres en el oeste Annie Oakley
Annie Oakley – PBS America

La mayoría de westerns han relegado a las mujeres a papeles insignificantes, amas de casa sin mayor protagonismo que el de  buenas esposas y madres. Sin embargo, las mujeres en el Oeste desempeñaron un rol muy importante en la expansión de la frontera de los Estados Unidos. Además de vaqueros, también hubo exploradas, heroínas y forajidas que desafiaron los arquetipos tradicionales.

Papel de la mujer en la conquista del Oeste

La expansión de la frontera hacia el Oeste comenzó cuando el presidente Jefferson compró Luisiana a Francia en 1803 y continuó luego con la adquisición de los estados del suroeste tras la guerra contra México en 1848.

El problema que presentaba la conquista del centro y la Costa Oeste del país era la despoblación de estas tierras, habitadas únicamente por tribus de indios nativos. Para atajar esta cuestión, el Gobierno estadounidense llegó a regalar acres de terreno a las familias que quisieran instalarse aquí. El ferrocarril también contribuyó a ello, al conectar el país de lado a lado, y fomentar el comercio.

Annie Oakley
Annie Oakley – Secrets of the Eastern Shore

Los primeros asentamientos eran pequeños grupos de casas, separadas entre sí, que estaban expuestos al ataque de los indios nativos o de cuatreros. De ahí que el uso de las armas para defenderse estuviera permitido y muy extendido, lo que ha continuado hasta nuestros días.

Muchas mujeres sabían manejar armas, ya que a menudo sus maridos se ausentaban durante días con el ganado, y ellas eran las encargadas de defender su casa y a sus hijos de posibles atacantes. Algunas de ellas fueron hábiles pistoleras, mujeres valientes e independientes, que optaron por modos de vida poco convencionales para la época.

Mujeres en el Oeste: heroínas

Annie Oakley

Annie Oakley
Wikipedia

Una de las heroínas en el Oeste más célebre fue Annie Oakley, que ha pasado a la historia por su habilidad con el revólver y por ser una de las participantes del famoso show de Buffalo Bill.

Oakley nació en 1860 en Cincinnati, en el momento de mayor auge de los vaqueros. Desde muy pequeña comenzó a cazar para sacar adelante a su familia, ya que su padre había muerto de una neumonía, y ganó dinero en concursos de tiros.

Fue muy famoso el episodio en el que derrotó al pistolero Frank. E. Butler, cuando este apostó dos mil dólares modernos a que nadie podía vencerlo en puntería. Annie, que entonces solo tenía 15 años, fue la única que se atrevió a retarlo, y ganó el desafío cuando Butler falló el vigésimo quinto tiro. Enseguida se enamoró de ella y acabaron casándose.

Ambos se incorporaron a la compañía de Buffalo Bill, y allí Annie conoció al jefe indio Toro Sentado. Oakley se hizo famosa por ser la mejor mujer pistolera y llegó a hacer giras por Europa donde actuó ante las personalidades más importantes de la época, incluido reyes y presidentes europeos.

Más tarde sufrió un grave accidente ferroviario, y pasó siete años demandando a todos los periódicos que habían difundido una noticia falsa sobre su participación en un robo para comprar cocaína, incluido el diario del controvertido William. R. Hearst, lo que dañó su reputación. Ganó 54 de las 55 demandas que presentó.

Ellen Nellie Cashman

Ellen Nellie Cashman
AZCentral

Otra de las mujeres del Viejo Oeste más famosas fue la irlandesa Ellen Nellie Cashman. Su madre, su hermana y ella cruzaron el Atlántico para comenzar una nueva vida en los Estados Unidos. Después de establecerse en diferentes ciudades, Nellie se mudó sola a Nevada, donde trabajó como cocinera hasta abrir su propia taberna para los gambusinos.

Se hizo muy famosa por liderar un rescate para salvar a 77 mineros que habían quedado atrapados por la nieve en las minas de oro de las montañas Cassiar, en el estado de British Columbia (Canadá). Llevó muchos alimentos y por esta hazaña fue apodada “el ángel de Cassiar”.

En 1879 abrió el restaurante Delmonico en Tucson (Arizona), el primero propiedad de una mujer en esta ciudad. En Tombstone abrió otro, donde fue muy querida por sus trabajos a la comunidad. Era una devota católica, y durante su vida ayudó a recaudar dinero para la fundación de una iglesia y ejerció también como enfermera.

Nunca se casó, pero cuidó de sus sobrinos cuando su hermana murió de tuberculosis. A finales del siglo XIX, viajó a la zona del Yukón, durante la fiebre del oro de Klondike, y murió en Canadá.

Mujeres en el Oeste: forajidas

Calamity Jane

Calamity Jane
Black Hills Visitor

Martha Jane Canary, alias Calamity Jane, fue una de las mujeres del Oeste americano más conocidas. Ya siendo adolescente había demostrado sus dotes para cabalgar mejor que cualquier vaquero, y aunque había trabajado como lavaplatos, cocinera y todo tipo de trabajos de la época reservados a mujeres, lo que verdaderamente le gustaba eran las grandes llanuras y explorar el Salvaje Oeste.

No era una mujer usual, vestía como un hombre y soltaba palabrotas constantemente. Una de sus hazañas más sonadas fue cuando, mientras trabajaba como mensajera del General Crook, atravesó a caballo 90 millas (150 km), empapada de agua helada del río Platte, en un tiempo récord, y sobrevivió a la pulmonía posterior.

Se hizo amiga del famoso explorador Wild Bill Hickok y juntos viajaron a la boomtown Deadwood. Aquí mataron a traición a su acompañante. Tras esto Jane cayó en el alcoholismo y se hizo famosa por inventar historias.

Decía que se había casado con Hickok, que había combatido junto al famoso general Custer o que se había enfrentado solo a una tribu sioux. A pesar de su apodo, Calamity Jane nunca fue una forajida ni bandolera.

Belle Starr

Belle Starr
Wikimedia

Belle Starr fue una de las forajidas del Oeste más perseguidas. Aunque nació en una familia de clase media y recibió una buena educación, a Myra Maybelle Shirley le gustaban los revólveres y montar a caballo.

Durante la Guerra de Secesión, y tras la muerte de su hermano a manos de los soldados unionistas, Belle se alistó como espía en una guerrilla confederada.

Estuvo casada con Jim Reed, Sam Starr y Bill July, y mantuvo relaciones sentimentales con otros bandoleros. Lo cierto es que se convirtió en el poder en la sombra de muchos forajidos americanos de la época.

Belle era quien planeaba los robos, se encarga de sobornar a los guardias de prisiones, o a esconder botines de otros forajidos, entre otras fechorías.

A diferencia de Calamity Jane, Belle iba siempre de punta en blanco. No parecía una bandolera, ya que los delitos los cometían otros. Belle que fue una de las mujeres en el oeste mas importante, fue asesinada a los 41 años a causa de un disparo en la calle, suceso que nunca llegó a esclarecerse.


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8 marzo, 2018 Western
La fiebre del oro
History.com

La conquista del Oeste, El perdón, La leyenda de la ciudad sin nombre, California, El jinete pálido o Ciudad sin ley, son algunos de los títulos de largometrajes que han retratado la fiebre del oro californiana. El descubrimiento del ansiado mineral dorado en 1848 produjo una conmoción social de consecuencias gigantescas que cambió el curso de la historia de los Estados Unidos. Los gambusinos, al igual que los vaqueros, contribuyeron a forjar el imaginario del Lejano Oeste, que después Hollywood se encargó de representar en muchas de sus películas.

¿Qué es la fiebre del oro?

Se conoce a la fiebre del oro como una migración en masa y apresurada a zonas rurales motivada por el descubrimiento de este mineral. El fenómeno social cobró verdadera fama tras el hallazgo de yacimientos de oro en los alrededores de la ciudad de San Francisco, a mediados del siglo XIX, y que contribuyó a la formación del Estado estadounidense y su expansión hacia el Oeste.

Las causas de estas migraciones multitudinarias en el siglo XIX se debieron, en gran parte, a las mejoras de las redes de comunicaciones y transporte, así como a un entorno de insatisfacción social favorecido por las esperanzas de que un golpe de suerte cambiara sus vidas.

Pepitas de oro

Aunque la más conocida fue la de California, hubo muchas otras fiebres del oro a lo largo del siglo XIX, como la de Victoria, en Australia, o la del Klondike, en la región del Yukón, en Canadá, así como en zonas de México, Chile y Argentina. Incluso Almería tuvo la suya propia.

Fiebre del oro de California

Todo comenzó en enero de 1848, cuando en el rancho de Sutter’s Mill, un carpintero llamado James Marshall encontró pepitas de oro en el río American, muy cerca de la aldea de Coloma, y que hoy en día atraviesa la ciudad de Sacramento.

En ese momento, la zona era aún territorio mexicano. Pero en febrero de ese mismo año, México y Estados Unidos firmaron el tratado de Guadalupe Hidalgo, por el que se ponía fin a la guerra entre ambos estados y por el que EE.UU. obtenía los territorios hasta entonces mexicanos de Nuevo México, Texas, California, Arizona, Utah, Nevada y partes de otros estados.

Aunque Marshall lo quiso mantener en secreto, pronto los rumores se extendieron como la pólvora y la noticia llegó hasta la Costa Este. El oro atrajo, sobre todo, a estadounidenses, pero también a extranjeros de Europa, América Latina, Australia y Asia. Se calcula que en apenas siete años más de 300.000 personas llegaron a esta región.

La fiebre del oro
Wikimedia

El viaje que emprendían era muy duro, tanto que podía llevar a la muerte. Los primeros inmigrantes, llamados forty-niners por la fecha del descubrimiento, llegaban en barco después de más de cinco meses rodeando el sur del continente americano.

Otras rutas consistían en pasar por el istmo de Panamá y recorrer en buque el océano Pacífico hasta San Francisco, o cruzando el país de México. Aunque, al final, la mayoría acabaron atravesando Estados Unidos de lado a lado.

Las consecuencias de esta migración masiva fueron visibles en muy poco tiempo. Antes de la fiebre del oro, California apenas estaba poblada y San Francisco no era más que una pequeña población.

Sin embargo, tras el hallazgo del tesoro, la ciudad y la región comenzaron a prosperar de una forma vertiginosa. De la noche a la mañana surgieron nuevas ciudades, escuelas, hospitales y caminos. Un gran desarrollo urbanístico financiado en gran parte con el preciado metal. Todo esto contribuyó a forjar el imaginario del sueño americano, como un destino de oportunidades y con la promesa de una nueva vida.

Además, por estas fechas California era una región sin ley, sin propiedad privada ni impuestos que pagar. Al haber pasado ese mismo año a manos de Estados Unidos, estaba bajo control militar, pero sin ninguna legislación definida.

Los primeros gambusinos se beneficiaron de estas ventajas, al no tener impedimento para apropiarse del oro que encontraban.

Lejano Oeste

Al principio era muy fácil extraer el mineral con una simple operación manual de muestreo y cribado en los ríos, pero hacia 1855 la situación había cambiado y ya no era tan sencillo. Se desarrolló entonces la minería hidráulica, el dragado y otros métodos de extracción del oro, que a la larga tuvieron grandes consecuencias medioambientales.

Paralelamente, el primer ferrocarril transnacional se inauguró en 1969 y unió la ciudad de Sacramento con Omaha (Nebraska). De este modo, se redujo considerablemente la duración del viaje y ayudó a conectar el país.

Sin embargo, la fiebre del oro en California tuvo también sus aspectos negativos, especialmente para los nativos americanos, que sufrieron hambrunas y enfermedades, y después fueron confinados en reservas, mermando considerablemente su población. Por no hablar del deterioro medioambiental que causó la minería.

Sin ir más lejos, los métodos tradicionales de extracción para separar el oro de la piedra donde venía incrustada utilizaban arsénico o mercurio. Muchos de los ríos de esta zona siguen aún contaminados hoy en día.

Fiebre del oro en Almería

Minas de Rodalquilar

Almería, como pequeña réplica del Lejano Oeste, también tuvo su propia fiebre del oro. En el pueblo de Rodalquilar, en pleno Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, se encontró este ansiado metal dorado a finales del siglo XIX.

Concretamente se descubrió en 1883 en la mina “Las niñas”, y más tarde, ya en el siglo XX, en “María Josefa”.

Hay que imaginar lo que supuso entonces el hallazgo de este tesoro en medio de miles de hectáreas de desierto, sin apenas agua ni vegetación.

El descubrimiento supuso una revolución, y muchas empresas y particulares nacionales e internacionales se interesaron y compitieron por la explotación de estas minas, aunque tras la Guerra Civil fueron nacionalizadas.

El pueblo de Rodalquilar se fundó en 1930 cuando se instaló la compañía Minas de Rodalquilar, y la explotación del lugar a gran escala comenzó en 1933, teniendo un gran desarrollo durante la posguerra.

Sin embargo, a partir de los años 60, las minas decayeron hasta su total abandono en 1980. Los mineros se fueron al paro y comenzó la emigración hacia Cataluña, País Vasco y otras regiones. Hoy en día Rodalquilar cuenta con menos de 200 habitantes, y vive en gran parte del turismo.

Fiebre del oro en Almería

Ya conoce lo que es la fiebre del oro. Si quiere descubrir más sobre el Lejano Oeste, el parque Oasys MiniHollywood, en pleno desierto de Tabernas, le abre las puertas al Farwest. Además, si va a viajar a Almería, es imprescindible que haga una parada en las minas de Rodalquilar, un lugar con una enorme importancia histórica y cultural.